domingo, 18 de octubre de 2015
Señor y Dios nuestro, por medio de tu Espíritu ayúdanos a vivir con amor para ti. Ábrenos los ojos para ver tu bondad y verdad alrededor de nosotros tus hijos, aun en este mundo atribulado. Padre todopoderoso, a ti nos dirigimos. Protégenos en estos tiempos difíciles. Te suplicamos por nuestro país, encomendándolo a tu cuidado para que se despierte amor hacia ti. ¿A dónde más acudir salvo que sea contigo? ¿Dónde encontraremos ayuda fuera de Jesucristo, quien tú nos enviaste para obtener la victoria, someter y poner fin a todo mal en el cielo, en la tierra y bajo la tierra, y convertirse en el Señor, para la gloria de tu nombre? Amén.
miércoles, 14 de octubre de 2015
Escucharé lo que el Señor va a decir; pues va a hablar de paz a su pueblo, a los que le son fieles, para que no vuelvan a hacer locuras. En verdad, Dios está muy cerca, para salvar a los que le honran; su gloria vivirá en nuestra tierra. Sal 85:8-9
Señor, Dios nuestro, tú eres ayuda, consuelo y vida para nosotros en todo lo que tenemos que soportar. Nos reunimos ante ti como personas pobres y débiles, pero tú nos puedes enaltecer y dar nueva vida para evidenciar que tu voluntad y justicia que traes a la tierra son el sostén de nuestras vidas. Que seamos uno en espíritu a través de todo lo que experimentan nuestros corazones, para la gloria de tu nombre. Que el agradecimiento y alabanzas de muchas personas resuenen en todo el mundo porque tú eres la ayuda y liberación de todo mal. Amén.
sábado, 5 de septiembre de 2015
DIOS ha sido FIEL!
DIOS ha sido FIEL!
Si cada uno de nosotros pensáramos en Su FIDELIDAD, en lo FIEL que ha sido todo este tiempo y como lo seguirá siendo, creo que lo menos que podríamos hacer es seguir luchando, seguir intentándolo, no darnos por vencido… DIOS no te dejará, siempre estará allí, siempre que lo busques lo encontrarás, siempre que toques su puerta te la abrirá, por lo tanto nada ni nadie tiene que hacerte detener en este camino…
martes, 25 de agosto de 2015
Tu relación; el espejo de tu carácter
Corazón limpio
Corazón limpio
Puedo soportar la crítica del mundo, y aun la de mis amigos cristianos, si mi corazón está limpio delante de Dios.
Versículo: 1 Pedro 4:19
Me urge mantener una buena conciencia ante Dios. Tengo una buena conciencia cuando no hay nada dentro de mí que ofenda a Dios. Ella se cultiva caminando cerca de Dios. Cuánto más lejos viva de Dios, tanto más endeble será mi conciencia, demasiado debilitada por el contacto excesivo con el mundo.
Gracias a Dios, ningún discípulo tendrá jamás la conciencia muerta, encallecida o con la sensibilidad «perdida» (Efesios 4.19 rva). Tampoco ningún discípulo sufrirá de conciencia maligna, o torcida.
Mi objetivo debe ser vivir delante de Dios con un corazón «que no me reprende» (una conciencia limpia) Una buena conciencia no se adquiere de manera automática. Es el resultado del hábito de llevar un «corazón reprendido» ante Dios, quien es mayor que mi conciencia. Por su poder él lleva gradualmente mi conciencia hacia el mismo estado de sensibilidad suya (1 Juan 3.19?21). Mi objetivo debe ser vivir delante de Dios con un corazón «que no me reprende» (una conciencia limpia). Así puedo «tener confianza delante de Dios» (v. 21). Nada debilita más mi conciencia y destruye mi eficacia en el servicio que todo aquello guardado en mi vida que no recibe la aprobación de Dios. Debo vivir de tal manera que mi corazón no me reprenda.

Puedo soportar la crítica del mundo, y aun la de mis amigos cristianos, si mi corazón está limpio delante de Dios. Nunca debo vacilar ante la crítica a expensas de mi conciencia, porque eso significaría negar o ignorar mi conciencia. Tampoco debo permitir jamás que las conciencias de otros dicten lo que mi conciencia tiene la obligación de ser delante de Dios. Por esa razón, es preciso resistir la presión social al conformismo, sin olvidar mi responsabilidad personal ante Dios. El convertirse en barro moldeado por la sociedad es negar mi «buena conciencia» ante Dios. Siempre debo dejar que él sea mi moldeador y alfarero (Jeremías 18.6), para que no sólo llegue a ser un vaso útil, sino una persona hecha sensible al pecado, tal y como él mismo lo es.
Gracias a Dios, ningún discípulo tendrá jamás la conciencia muerta, encallecida o con la sensibilidad «perdida» (Efesios 4.19 rva). Tampoco ningún discípulo sufrirá de conciencia maligna, o torcida.
Mi objetivo debe ser vivir delante de Dios con un corazón «que no me reprende» (una conciencia limpia)
Puedo soportar la crítica del mundo, y aun la de mis amigos cristianos, si mi corazón está limpio delante de Dios. Nunca debo vacilar ante la crítica a expensas de mi conciencia, porque eso significaría negar o ignorar mi conciencia. Tampoco debo permitir jamás que las conciencias de otros dicten lo que mi conciencia tiene la obligación de ser delante de Dios. Por esa razón, es preciso resistir la presión social al conformismo, sin olvidar mi responsabilidad personal ante Dios. El convertirse en barro moldeado por la sociedad es negar mi «buena conciencia» ante Dios. Siempre debo dejar que él sea mi moldeador y alfarero (Jeremías 18.6), para que no sólo llegue a ser un vaso útil, sino una persona hecha sensible al pecado, tal y como él mismo lo es.
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